martes, 26 de octubre de 2010

Mi historia con el pollo

Este tema del Conductismo me viene como anillo al dedo ahora que mi hijo tiene una nueva mascota en casa: un pollo.
En un breve resumen digo que fuimos a la feria y volvimos con él y con la promesa de tenerlo solo por una semana.
La primer noche yo ya quería que se fuera, pió TODA LA NOCHE Y TODO el día siguiente, pero por "ensayo y error" descubrí que lo que quería el pollo era estar calientito.
Observé que buscaba espacios en la casa en donde hubiera sol y en la primer oportunidad que tenía se subía a mis piernas, se acurrucaba y al fin se quedaba ¡¡¡callado!!!!
No sé si es eso de la impronta, de los instintos o que, pero a partir de ese descubrimiento mutuo, empezó a andar detrás de mí por toda la casa y en el momento en el que me sentaba, se subía a uno de mis pies. Sí me dejaba de ver empezaba a piar otra vez y hasta que escuchaba mi voz dejaba de hacerlo.
Terminé revisando el facebook con el pollo en mi regazo.
¿Quién condicionó a quién, yo al pollo o el pollo a mí?...
Por cierto mi hijo le puso: Pocoyó

No hay comentarios:

Publicar un comentario